La cartera
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Detalles
Autor: Francesca Giannone
Editorial: Duomo
Número de páginas: 464
Resumen/Sinopsis:
Salento, junio de 1934. En Lizzanello, un pueblecito de unos pocos miles de almas, un autobús de línea se detiene en la plaza mayor y baja una pareja: él, Carlo, es hijo del sur y está contento de regresar a casa; ella, Anna, su esposa, nacida en el norte, está triste y preocupada: ¿qué vida le espera en esta tierra desconocida?
Incluso treinta años después de ese día, para la gente del pueblo Anna seguirá siendo «la forastera», la diferente, la que no va a la iglesia, la que no se pasea por el pueblo, la que no se interesa por los chismes. Y Anna, orgullosa y esquiva, no se doblegará nunca a las leyes no escritas que oprimen a las mujeres del sur. Lo conseguirá gracias al amor que siente por su marido, un amor cuya fuerza advierte con claridad el hermano mayor de Carlo, Antonio, que se enamora de Anna en el mismo instante en que la ve. Más tarde, hará algo realmente revolucionario: se presentará al concurso para ocupar un puesto en correos. «La cartera», como Anna quiere que la llamen, se convertirá en el hilo invisible que une a los habitantes del pueblo y sus historias. Primero a pie y después en bicicleta, orgullosa con su uniforme y la gorra, cambiará la vida en Lizzanello. (fuente: quelibroleo.com)
Valoración:
Ópera prima de esta joven escritora italiana, Francesca Giannone (Lecce 1982), y primer acierto. La autora ha irrumpido en el escenario de la narrativa italiana con un notable éxito.
La cartera (Editorial Duomo), basada en las propias raíces de Francesca Giannone, se ha convertido en la gran revelación del año 2024 en Italia, siendo el libro más leído allí con más de 450.000 ejemplares vendidos. Además, es ganadora del Premio Bancarella otorgado por los libreros independientes.
La cartera es un precioso homenaje de la autora a su bisabuela. En una entrevista concedida a Libertad Digital «cuenta que, revolviendo en los cajones de un viejo mueble de una casa familiar, halló una tarjeta de visita que decía: «Anna Allavena. Cartera». Decidió investigar. «Para mí, es realmente emocionante que esta historia haya conmovido a tantos lectores en Italia y ahora en España porque la protagonista es mi bisabuela», explica.
«Descubrí algo extraordinario. Había sido la primera mujer en Italia que había desempeñado el oficio de cartero, una labor que estaba en manos de hombres. Consideré que era digno de contarlo. Mi madre me contó que, antes de morir, Anna le pidió que hiciera algo para que no fuese olvidada. Y así lo hice. Nadie le había rendido homenaje, no tenía una placa en ningún lugar, y pensé que era el momento de restituir la figura de mi bisabuela. Aunque no la conocí, me siento muy unida a ella».
Os confieso que he tenido que dosificar la lectura de este libro, porque no quería acabarlo.
Me lo recomendó una amiga, que está tan enamorada de Italia como yo, y me dijo «ya verás, va de esa Italia que nos gusta tanto. Te va a enamorar». Y así ha sido.
La cartera nos transporta a la Italia de los años 30, la de Mussolini, a los pueblos del sur tan anclados en el pasado, donde el tiempo parece detenerse.
El libro narra una saga familiar, a lo largo de unos treinta años, desde el inicio de los años 30 hasta finales de los 50.
Con la familia Greco vamos a ver evolucionar a toda una sociedad, la del pueblo de Lizzanello (situado en la provincia de Lecce en la preciosa Puglia italiana).
Una mañana llega al pequeño pueblo un autobús del que se bajan Carlo, que por fin regresa a su casa cual hijo pródigo; su esposa Anna, una mujer tan bella como independiente; y el hijo de ambos Roberto, de un año. La actitud aparentemente altiva de Anna y su procedencia (ella viene del norte), harán que la apoden ‘La forastera’.
Carlo Greco regresa a sus raíces, a su tierra, y emprende un negocio de viñedos. Anna verá crecer a su pequeño Roberto mientras intenta hacerse hueco en una sociedad muy distinta a lo que ella conoce, tratando de mantenerse alejada de los chismes y refugiándose en su pequeño huerto donde cultiva albahaca para hacer su famosa salsa pesto (¡gracias por la receta, una joya!).
Anna es diferente, más salvaje, más suya y no termina de encajar en el seno de la comunidad femenina del pueblo, mujeres a las que les encanta el chismorreo e ir al mercado cada día. Le cuesta soportar a su cuñada, Agata, que se desvive por ella pero invadiendo tanto su terreno que apenas la deja respirar. A Anna le gusta leer a las hermanas Brontë, tomar café con grappa aunque sea a solas en el bar del pueblo (siendo el foco de atención de los hombres), no va a la iglesia y además manifiesta pronto su deseo de trabajar. Todo en ella resulta de lo más chocante para la asfixiante sociedad del sur de Italia. Sus aires libertinos no encuentran eco en ninguna de las mujeres que la rodean, y los hombres la miran con desconfianza, excepto Antonio, su cuñado, que se enamora de ella nada más verla.
El colmo llega cuando se presenta a un concurso para ser la cartera del pueblo. El acontecimiento dará mucho que hablar en el pequeño pueblo, pero permitirá a Anna ser el hilo conductor entre todos sus vecinos, e incluso ayudar y ser consuelo de muchos de ellos.
Se convierte en confidente de estos vecinos. Entrega los regalos de los enamorados y las postales de los afortunados viajeros. También lee y escribe las cartas a los que no saben leer ni escribir. Construye auténticas relaciones con muchos de estos vecinos, a pesar de que nunca dejará de ser «la forastera».
El personaje de Anna se nos hace próximo y entrañable. En absoluto sentimos esa altivez y superioridad que seguramente suscitó en Lizzanello, ya que ella venía del norte y eso estaba mal visto. Es un personaje sensible, cercano, amable, apasionado, que se siente extranjera en su propio país por las abismales diferencias existentes entre la Italia del norte y la del sur.
La autora pasa de puntillas sobre la II Guerra Mundial, cosa que se agradece porque le hubiera quitado sabor al relato.
Esta novela profundiza en temas tan importantes como son el valor del matrimonio, el amor, la envidia, la amistad, la traición, los prejuicios, el maltrato a la mujer.
De hecho, este último punto se mantiene como telón de fondo a lo largo de toda la novela, sostenido por Giovanna, uno de los personajes secundarios (pero no menos importante), amiga de Anna que sufre maltrato desde hace años.
Estos personajes secundarios, Carmela la exnovia de Carlo; Tommasso, el jefe de correos; y la propia Giovanna enriquecen la novela, haciéndose tan cercanos como los principales.
Un diez para este libro, que he cerrado a mi pesar. La autora acaba de publicar en Italia su segunda novela «Domani, domani» que promete ser tan adictiva como La cartera, aunque la trama no tenga nada que ver.
Excelente reseña, como siempre. Gracias por compartir esta lectura. ¡Todo un descubrimiento! Me quedo con muchas ganas de leer la novela.
Gracias, Belén. Es una lectura que no quieres dejar, una historia que te atrapa y te hace sentir protagonista junto a todos los personajes. Pocos libros lo consiguen. ¡Espero que disfrutes su lectura!