El humor de mi vida

Mis lecturas
valoración un sombrero lleno de cerezas

Detalles

Autor: Paz Padilla
Editorial: Harper Collins
Número de páginas: 272

Resumen/Sinopsis:

Nadie nace preparado para morir y muy pocas son las personas que finalmente realizan una adecuada preparación. Somos una sociedad que vive de espaldas a la muerte por puro terror. Rehuimos hablar de ella; nos prohibimos reflexionar sobre ella y negamos por sistema su existencia; por si; de esta manera; logramos evitarla.

Asumámoslo; nacemos; crecemos; asistimos a un sinfín de sitios por compromiso a los que no queremos ir; algunos insensatos nos reproducimos y nos morimos. Esta concepción de la muerte como un proceso natural es algo que tiene muy presente Paz Padilla; quien ha tenido que afrontar en cuestión de meses la pérdida de dos personas irremplazables: su madre y el amor de su vida; Antonio.

A través de la narración de su singular historia de amor; la humorista y presentadora comparte el trabajo personal de aceptación realizado para acompañar a su marido en sus últimos días. El amor se entremezcla con el humor descarado que la caracteriza para hablar de la muerte sin tabúes; sin pelos en la lengua y sin miedo.  (fuente: La Casa del Libro)

Valoración:

Buscaba un libro para completar un punto de un reto de lectura que estoy realizando.

El humor de mi vida no entraba en mis planes, me da mucha pereza este tipo de lectura. Sin embargo en mis búsquedas, y por alguna extraña razón, siempre aparecía esta portada cuando pasaba páginas en internet o en redes sociales.

Decidí hacerle caso a las señales.  Por algo sería que este título no hacía más que cruzarse por mi vista.

Perder a un ser querido es siempre una experiencia traumática. Por mucho que te hayas mentalizado, que sepas que ese momento va a llegar (hablo en casos de enfermedad), no hay nada que nos prepare a ese trance, a ese último respiro en el que sabemos que nuestro ser querido ya se ha ido, y que eso no tiene vuelta atrás.

Son experiencias que cada uno vive a su manera, y sobre todo que cada uno trata de superar o de integrar en su dia a dia como puede.

Perder al amor de tu vida, meses después de haber perdido a tu madre, es algo que difícilmente se puede digerir. Personalmente, y después de haber perdido a seres muy queridos, creo que no se supera ninguna pérdida, simplemente se vive con ello.

Paz Padilla, en su libro, me ha dado toda una lección. No tenía grandes expectativas cuando empecé a leer El humor de mi vida, exceptuando las de cumplir con un punto del reto de lectura, y francamente, me ha sorprendido para bien.

Este no es un relato triste ni desgarrador, y si esperáis una lectura lacrimógena de quien llora a su familiar, pues este no es el libro adecuado.

Desde el principio queda claro también que lo ha escrito ella (no hay ningún «negro» detrás), ella misma nos dice que no le llega a Isabel Allende ni a la suela del zapato, y esto es lo que le da a la lectura un giro mucho más personal e íntimo. Es Paz Padilla en estado puro.

Con humor, sí, pero sobre todo con mucho amor, un amor ilimitado hacia el ser humano en general, Paz nos abre su corazón y nos cuenta su historia, con gracia, desparpajo y con una sensibilidad que cala muy hondo.

Detrás de la humorista, he descubierto a un gran ser humano. El humor de Paz es sano, abierto y descarnado. Hay pasajes del libro que son literalmente para troncharse de la risa. Y conforme me iba adentrando en la lectura, me preguntaba hasta donde iba a ser capaz de llegar la autora en su soltura.

Lejos de la imagen de una viuda afligida, Paz nos explica cómo ha aprendido a encarar la muerte como otra etapa más de la vida. A aceptarla como algo inevitable e incluso convertirla en una experiencia enriquecedora. Acompañar y ayudar a trascender a nuestros seres queridos es algo por lo que debemos sentirnos muy agradecidos.

Paz escribe a corazón abierto, y nos deja entrar en su vida dandonos a conocer su preciosa y gran historia de amor. Una historia de amor basada en segundas oportunidades que llevó a la pareja a vivir su pasión sin barreras, y con mucha madurez.

Y un buen día, llega el revés de la moneda. A Antonio le diagnostican un tumor cerebral maligno. A partir de ahí, hay que recorrer un largo y duro camino, y la autora comparte todo el aprendizaje y la evolución sobre la percepción de la vida y de la muerte. Esto lo consigue con ayuda de la meditación, el budismo y la inteligencia emocional.

Mención importante merece el eterno agradecimiento de Paz a grandes profesionales como Enric Benito (especialista en Oncología y experto en cuidados paliativos), Rafael Santandreu (psicólogo y escritor) y Verónica Cantero (Especialista en Bioneuroemoción), quienes la ayudaron mucho en este difícil trance.

Con optimismo, con fuerza y valentía y sobre todo con un mensaje final muy positivo, la autora nos demuestra que a la muerte no hay que temerla. Es algo tan natural como la vida misma.

Este libro me ha sorprendido para bien. Se lee de una sentada y es, definitivamente, una hermosa lección de amor y de vida, que nos hace reflexionar sobre algo que todos vamos a experimentar, y a lo que sistemáticamente damos la espalda. No, no estamos preparados para morir ni para afrontar la separación de nuestros seres queridos que la muerte nos impone. Así y todo, forma parte de nosotros. Personalmente, agradezco haberme cruzado con esta lectura. Ha sido enriquecedor y muy útil.

Maravillosa la anécdota de la colonia de Antonio, que nos confirma que nuestros seres queridos nunca se van del todo. Os dejo descubrirla en esta lectura.

 

No os perdáis esta entrevista a Paz Padilla de Valientes Digitales.

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